Diferencia entre TRAJE TÍPICO y TRAJE TRADICIONAL

Hay diferencia entre traje típico y tradicional. Los típicos casi no fueron vestidos por los canarios, salvo algunos que, por repetirse tanto, se han degenerado de tal manera que se hacen casi irreconocibles. En cambio, los trajes tradicionales son los que históricamente fueron llevados por nuestra gente en el campo, pueblos y ciudades de las islas.

Vestimentas tradicionales siglos XVIII-XIX

Empujados por el afán de reflejar sobre el escenario lo más fielmente posible nuestras costumbres, se estrenó el 13 de Mayo de 2000 en la Sala Teobaldo Power de La Orotava, una nueva vestimenta tradicional. Esta vestimenta refleja la forma de vestir que tenían los habitantes de Tenerife a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Basadas en dibujos de visitantes ilustres de aquella época como Alfred Diston y Pereira Pacheco, entre otros.

  • Alfred Diston nació el 8 de febrero de 1793 en Gran Bretaña. Fue un gran aficionado a los viajes y a las aventuras, sintiendo siempre una gran curiosidad por todo lo que le rodeaba en los nuevos lugares que iba conociendo.Contrajo matrimonio con una distinguida dama del Puerto de la Orotava, estableciendo su residencia en esta ciudad hasta el día de su muerte.Desarrolló una gran actividad durante su vida en la isla: Académico de la Nueva Academia Provincial de Bellas Artes, miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, Inspector del Jardín Botánico del Puerto de la Orotava y un largo etcétera. Pero para nosotros el legado más interesante, lo constituye las colecciones de trajes de las Islas que pintó con gran minuciosidad y todo lujo de detalles, acompañándolos con textos explicativos, lo que es, sin duda, una verdadera fuente de primera mano para el estudio de la Indumentaria Canaria.
  • Antonio Pereira Pacheco Ruiz nació en La Laguna en 1790, donde cursó estudios eclesiásticos. Durante su vida realizó multitud de viajes entre los que destaca su residencia en Las Palmas, donde terminó sus estudios eclesiásticos y asistió a la academia de pintura de D. José Osovary. Regresó a Tenerife en 1818, donde fue nombrado Racionero de la recién creada Catedral, cargo del que dimite en 1824 para incorporarse como Párroco de Tegueste. Su obra se compone de numerosos escritos y dibujos, sobre todo aquello que llamaba su atención a lo largo de los muchos viajes que realizó; destacando los trabajos recogidos en un cuaderno manuscrito, donde se incluyen algunos uniformes militares, hábitos religiosos y trajes de seglares de varias clases sociales.

Por qué esta época (XVIII a XIX)?

En el estudio de la indumentaria de los habitantes de Tenerife, se puede establecer dos grandes épocas. Una primera que abarca parte del s. XVIII y mediados del s. XIX, y una segunda que va desde mediado del siglo XIX, hasta las primeras décadas del s. XX.

Nuestro trabajo se basa en su totalidad en la primera fase, (finales s. XVIII, mediados del s. XIX.) por dos razones fundamentales, la primera porque en este siglo se definen y cristalizan la gran mayoría de las vestimentas que hoy son tenidas como "trajes típicos", los cuales son el producto de la evolución o transformación de trajes dieciochescos. La segunda, porque la información se hace abundante a partir de esta fecha.

La confección de los trajes.

La confección de los trajes contó con el asesoramiento personal, dirección y ejecución de Juan Rodríguez, Artesano Tejedor e Investigador de indumentaria tradicional, de gran prestigio. Juan Rodríguez nació en La Laguna el 20 de Enero de 1946. Siempre le ha llamado la atención todo lo relacionado con el acervo canario, por lo que siempre se ha movido en medios rurales que le ha ayudado a ampliar sus conocimientos.

Entre sus aficiones se encuentra la de restaurar muebles antiguos, y el estudio de la arquitectura canaria. Se introduce en el mundo del telar en los años 1979/80 como aprendiz y luego como colaborador de Juan de la Cruz Rodríguez (Técnico en textiles e indumentaria. Museo de Antropología de Tenerife.) y José Antonio Pérez Cruz.

En estos últimos catorce años bajo su dirección se han vestido numerosos grupos (Princesa Iraya, Guantejina, Arraigo, Escuela Folclórica de Arona, Nieve y Lava "desaparecidos", ... , Oroval). De sus trabajos más importantes destaca la realización de los Belenes del Cabildo Insular de Tenerife y mantener la forma de tejer que se tenía en la isla a partir del siglo XVI. Su trabajo ha llegado hasta Norteamérica, específicamente a la Colonia de Canarios en Luisiana; Zaragoza, Lanzarote, Gran Canaria.


Tejidos utilizados en la confección.

  • La lana ha vestido y protegido del frío y del calor a gran cantidad de canarios. Es muy resistente y admite bien los tintes, por lo que las prendas confeccionadas con esta materia duraban muchos años (faldas, calzones, justillos, fajines).
  • El lino constituyó hasta principios del presente siglo, la base del vestuario de los canarios, se confeccionaba toda la lencería personal y doméstica. Durante el invierno las prendas de lino (calzoncillos, camisas,...) se ponían debajo de otras de lana de mayor abrigo, pero a partir de la primavera, en las zonas de climas benignos, era la ropa de diario de la mayoría de los campesinos de Tenerife.
  • La seda es la fibra textil natural más suntuosa. Se usó menos que cualquiera de las otras fibras y por su calidad excepcional y alto coste, se reserva siempre para trajes de gala o fiesta. Gracias a su solidez y resistencia los trajes que se confeccionan con seda se conservan mucho.

Vestimenta finales siglo XIX princpios del XX

El 8 de Mayo de 2004 La Agrupación Folclórica Oroval, con motivo de la celebración de su Décimo Aniversario, presentó una nueva vestimenta tradicional, correspondiente a la forma de vestir de los pobladores de la isla de Tenerife, en la época comprendida entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX. A dicho espectáculo se le dio el nombre de CANARIO VIVIR EN MÚSICA.



A juzgar por las noticias de algunos autores, las transformaciones en el vestir tinerfeño se empiezan a percibir desde mediado del siglo XIX, pero es el último cuarto de siglo, cuando se puede hablar de nuevas maneras en el vestir y apreciarse bien el cambio, que no sería radical.

Los efectos de la revolución industrial también afectan al vestir del canario. Las nuevas tendencias se patentizan más entre las mujeres que transforman su vestir de la cabeza a los pies mientras, entre los hombres algunos siguen apegados a las formas antiguas y otros optan por las modernas.

Los sobretodos eran grandes mantones cuadrados, de fabricación peninsular, tejidos en lana con flecos en todo su contorno exterior. Eran de colores lisos o grandes cuadros combinando varios colores. Los últimos que se usaron hasta casi nuestros días solían ser de color negro.

En esta época se populariza de tal manera el uso del delantal que son más frecuentes los testimonios gráficos de mujeres de campo tinerfeñas con esta prenda que sin ella.

Las mujeres cargaban sobre el sombrero, después de haber colocado en su interior un paño enrollado en espirar llamado ruedo, para amortiguar el peso y equilibrar la carga. Es muy probable que este sombrero se fuese reduciendo hasta adaptarse al tamaño del ruedo. teniendo así, aparte de una finalidad estética muy peculiar otra puramente funcional. Es curioso constatar como en las fotografías más antiguas, los sombreros eran mayores y con el paso de los años irán mermando su tamaño y variando sus formas ligeramente.

Cuando a la mujer "le caía luto", vestía todas sus prendas de color negro, excepto en algunos casos el delantal y los pañuelos, que podían llevarse blanco. Cumplidos los años se empezaban a aliviar el luto o introducir el color blanco.

Voluntariamente se podía vestir un hábito para dar cumplimiento a un voto o promesa hecho a algún santo o divinidad de la religión católica por favores recibidos. El periodo de tiempo en que se vestía podía durar desde algunos años a toda la vida.

El sombrero más común entre las campesinas era el conocido en la actualidad como "sombrero de maga". Con él coexistían otros dos tipos, uno de fieltro negro, similar al usado por los hombres y otro de paja o palma de ala muy ancha que se conocía por "pamela".

Camisas de lienzo de la tierra tuvieron en los hombres mayor vigencia que en la mujer, pues en cierta manera era insustituibles, dada su gran resistencia y durabilidad en los rudos trabajos de campo. No obstante la baratura de los géneros de importación ante el complicado proceso de manufactura del lino, hicieron que las nuevas telas acabaran imponiéndose.

Perdura aún del siglo pasado el uso de la manta.

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